sábado, 31 de julio de 2004

Papelitos en los ojos

Estoy entre la alegría por haberme reencontrado con mi viejo-nuevo cinturón ultra ancho que va en la cadera (tipo mujer maravilla) y la paz que me brinda oír su respiración de bebe mientras escribo.

Y mis libros adorados con las revistas colorinches (de rock, de tejido, de merdas entretenidas).

Mi novela inconclusa en Mis Documentos, que avanza lento, y estas boludeces semi públicas.

La radio Pop y el disco de Air. Morir de gusto con El Deseo (LA novela del año) y a la vez con Middlesex (LA novela de la década)... Hacer bien mi trabajo y querer dejar todo ya mismo. Llamar a mi novio por teléfono, no verlo nunca más. Visitar a mi abuelo enfermo, cagarme en él. El mmmmmmmmmmmmmmm de los electrodomésticos y el silencio de la madrugada.

El sueño, que deja papelitos entre los ojos y los párpados, combina con este olorcito a primavera que flota en el barrio. Abro la ventana y me meto en el sobre

miércoles, 21 de julio de 2004

Volviendo al viejo vicio...

ODIO:

- A los que se creen dueños de una palabra o expresión de uso popular, sólo porque la dicen mucho o la formularon antes que uno.
- Que mis dos amigos más queridos vivan en España.
- Cuando amanezco solita algunas mañanas nubladas y frías.
- A todos los que me dijeron "feliz día del amigo", ya que para nada casualmente, ninguno de ellos era verdaderamente mi "amigo".
- Los que están convencidos de estar en la pomada de algo (nada que ver con usted, head).
- Esa gente que tiene ganas de enojarse, pero no tiene bolas para hacerlo y entonces, a la primera boludez, salta para el lado de los tomates.
- Los que guardan rencores viejos y te los sueltan un día indignados porque les pisaste un pie, ponele.
- La gente que se festeja sus propios chistes.

miércoles, 14 de julio de 2004

Frágil, témperamental

Cuando yo era más chica pensaba que a los 30 uno era viejo. Ahora me indigno cuando me dicen "señora", además no luzco como tal y sí, me siento en proceso de crecimiento aún. De hecho, lo estoy y lo estaré siempre, en la medida de lo posible.

Yo esperaba a los 30 estar casada, con unos dos o tres hijos, estabilidad económica, casita standard y todo armado. Por suerte no es así.

También pensaba que los amigos uno los hacía en la adolescencia y que era fijo quedarselos. Que de grande no se conocía gente afín. Que los que estaban tenían que quedar a huevo. Por suerte, tampoco es así.

A los 30, lo único que sí espero es que no me rompan las bolas. Para eso sí me siento grande. De hecho, es para lo único para lo que me siento demasiado grande.

Y de pronto pienso que estas ventanas son un agujero de vulnerabilidad para que gente con oscuridad espíe mis cositas y me agarran ganas de cerrar todo. Pero tampoco hay que andar privandose de lo que uno disfruta. Y eso es todo.

domingo, 11 de julio de 2004

Esas golos

Gotitas de Amor y Dorins de mandarina: son tan retros, que me da bronca que me encanten tanto.

Pero aún se pueden comprar en los kioscos de mi barrio, que como no es el bastardo Palermo Fucking, siguen siendo baratas. A mi chico le regalé unas Gotitas de Amor. Sí, yo, que solía ser la princesa de Palermo Tinto hasta que llegó Soho. Cuando me vaya... Dejo a Parque Patricios en la cresta de la ola.

miércoles, 7 de julio de 2004

Mi vida entera cabe en media muela

Y se partió, se cayó, me la tragué.
No voy a volver a sonreir hasta el jueves 15, cuando el dentista haga algo al respecto.

Igual, nunca me gustó mucho lo de andar regalando sonrisas.